Dos resoluciones recientes del Defensor del Pueblo de Navarra abundan en un mismo diagnóstico: la concentración de eventos festivos y comerciales en el entorno del Parque del Runa está generando molestias reiteradas a los vecinos de la Rotxapea y requiere una respuesta municipal más equilibrada, tanto en la gestión inmediata de los impactos como en la planificación general de la ciudad.
La resolución más reciente (Q25/1448), fechada el 23 de enero, aborda de forma global el problema derivado de la sucesión de eventos en esta zona. A raíz de una queja vecinal, el Defensor sugiere al Ayuntamiento de Pamplona/Iruña que extreme las medidas para que las actividades que se celebren, y en particular las del Parque del Runa, se desarrollen con el menor impacto posible en términos de ruido, movilidad, limpieza y uso del espacio público. Además, plantea que se valore una desconcentración o rotación de los eventos festivos, de modo que la carga —y también el beneficio— se reparta con otros puntos de la ciudad y no recaiga de forma sistemática sobre los mismos barrios.
En esta resolución, la institución recuerda que los ruidos y molestias reiteradas afectan a derechos constitucionales como el disfrute de un medio ambiente adecuado, la protección de la salud o la intimidad domiciliaria, y considera razonable que eventos con alto potencial molesto no se ubiquen siempre en entornos residenciales o, al menos, roten de emplazamiento.
Esta visión general encuentra un reflejo concreto en otra resolución anterior, del 14 de enero, centrada específicamente en la celebración del evento gastronómico The Champions Burger en el Parque del Runa. En este caso, el Defensor del Pueblo concluye que el promotor no cumplió de manera correcta con las labores de limpieza y acondicionamiento del entorno tras el evento y sugiere al Ayuntamiento que tenga en cuenta lo sucedido de cara a futuras solicitudes, ya sea endureciendo las condiciones, reforzando la supervisión durante el desarrollo de la actividad o incluso no autorizándola.
Ambas resoluciones parten de que las quejas vecinales por las molestias y el deterioro del parque no son nuevas y ya han sido objeto de análisis en expedientes anteriores, como los relativos a las barracas de San Fermín. Aunque el Ayuntamiento defiende que existen autorizaciones, fianzas y controles para garantizar la reposición del espacio público, el Defensor considera acreditado que, al menos en algunos casos, las medidas adoptadas no han sido suficientes.
Con estas dos resoluciones —una de alcance general y otra de carácter particular— el Defensor del Pueblo de Navarra refuerza un mismo mensaje: la necesidad de compatibilizar la dinamización cultural y económica de Pamplona con el derecho de los vecinos a vivir en un entorno habitable, descansable y cuidado, evitando que determinadas zonas asuman de forma permanente los efectos negativos de una programación cada vez más intensa.







