La parroquia de San Saturnino de Pamplona conmemora esta semana el 250 aniversario de la capilla de la Virgen del Camino, inaugurada en 1776. Los actos previstos incluyen una novena que comenzó el pasado lunes, 24 de agosto, y que se prolongará hasta el próximo martes, 1 de septiembre, todos los días a las siete de la tarde en la iglesia de San Saturnino, así como una misa solemne conmemorativa el domingo 30 de agosto, a las doce del mediodía, a la que seguirá una procesión por el Casco Antiguo.
Esta tarde, la eucaristía será presidida por el arzobispo de Pamplona y obispo de Tudela, monseñor Florencio Roselló Avellanas. El próximo sábado, 29 de agosto, será el turno del obispo de Calahorra-La Calzada-Logroño, Santos Montoya Torres.
El resto de los días predicarán distintos párrocos de iglesias de Pamplona: el lunes 24, Santiago Cañardo Ramírez, de Cristo Rey; el miércoles 26, Juan Ignacio Cumba Pérez, de San Francisco Javier; el jueves 27, Abel Arrieta Azpilicueta, de San Miguel; el viernes 28, Alfredo Urzainqui Hualde, de Santa María de Ermitagaña; el domingo 30, César Magaña Felipe, de San Saturnino, que se despedirá de la iglesia en la que ha sido párroco desde 2020; el lunes 31, José Javier Anaut Mainz, de Santa Vicenta María y Corazón de Jesús; y el martes 1 de septiembre, Miguel Larrambebere Zabalza, vicario general de la Archidiócesis de Pamplona y Tudela.
Reina y Señora de Pamplona
Cuenta la tradición que la imagen de la Virgen del Camino, románica, policromada y forrada en plata, apareció en el año 1487 sobre la viga de madera que se encuentra en la parte superior del presbiterio, y que llegó prodigiosamente desde Alfaro (La Rioja).
Dicha imagen tuvo una hornacina en el claustro gótico que, al comenzar a derrumbarse, fue trasladada a la capilla del Santo Cristo. Al extenderse la devoción a la Virgen del Camino, se pensó en erigir una nueva capilla que ocupara el deteriorado claustro. Así, a mediados del siglo XVIII se iniciaron las obras, que concluyeron en 1774. La capilla tiene una planta en forma de cruz griega, de 21 metros de ancho por 29 de largo (40 si se cuenta desde la entrada principal). Una cúpula se alza en el centro de la capilla y otras cuatro más pequeñas la rodean.
El retablo de la capilla de la Virgen del Camino es barroco y a la imagen de la Virgen le acompañan San Joaquín y Santa Ana, sus padres. A ambos lados de la imagen mariana se encuentran también representadas las cuatro virtudes cardinales —fortaleza, prudencia, justicia y templanza— y una imagen de San José ocupa el centro de la parte superior. Remata el retablo la figura del Padre Eterno entre rayos y serafines. En la parte inferior destacan una talla de la Inmaculada Concepción y otra de Santa Teresa de Jesús, de la escuela napolitana y de gran valor. Numerosos ángeles y querubines se encuentran esparcidos por todo el retablo, detrás del cual se construyó un camarín rococó desde donde se divisa la parte trasera de la Virgen.
Los pamploneses han mantenido siempre viva la devoción a la Virgen del Camino, honrada con el título de Reina y Señora de Pamplona.




