Navarra ha dado un paso significativo en la protección de menores víctimas de abuso sexual con la apertura del nuevo centro Barnahus en Pamplona. Este espacio, que comenzará a operar en febrero, busca ofrecer un entorno seguro y coordinado para niñas, niños y adolescentes afectados por esta problemática. La presidenta de Navarra, María Chivite, ha destacado la importancia de 'humanizar' las políticas públicas y centrar la atención en las víctimas.
El modelo Barnahus, que significa 'la casa de la infancia' en islandés, es un recurso público especializado dependiente del Servicio Social de Justicia. Está diseñado para atender a niñas y chicos adolescentes de 3 a 17 años, así como a personas con discapacidad intelectual de cualquier edad. Este centro ofrece un entorno protector y no intimidatorio, con el objetivo de fomentar la sensación de seguridad entre los menores y sus familias.
Un entorno adaptado y seguro para los menore
Ubicado en un local de 600 metros cuadrados en Pamplona, el centro cuenta con doce estancias, incluyendo seis salas de entrevista adaptadas para diferentes edades, dos salas para pruebas preconstituidas, una sala de exploración médica y un espacio para que las familias puedan relajarse. La inversión total para su creación ha sido de 978.576,46 euros, financiada por el Gobierno de Navarra y la Fundación la Caixa.
El personal del centro estará compuesto por un equipo fijo de ocho personas, incluyendo profesionales de trabajo social, psicología y administración, además de un equipo móvil integrado por expertos de distintos departamentos. Este enfoque multidisciplinar permite que el centro ofrezca una atención integral a los menores que han sufrido abuso sexual, garantizando su bienestar emocional y seguridad jurídica.
Unificación de servicios para una atención integral
Ante la sospecha de agresión sexual a un menor, los departamentos del Gobierno de Navarra y los profesionales implicados deben realizar una derivación formal al centro Barnahus para su evaluación. Una vez recibida la información, el equipo elabora un plan de actuación conjunto que prioriza la mayoría de las acciones en el centro, asegurando un proceso centrado en la protección y recuperación de los menores.
El ejemplo ficticio de Maite, una niña de ocho años, ilustra la importancia de este modelo. Antes, Maite habría tenido que relatar su historia varias veces a diferentes profesionales, reviviendo el trauma en cada ocasión. Con el modelo Barnahus, su caso se maneja de manera unificada, evitando revictimización y garantizando una atención más efectiva y coordinada.
Apoyo institucional y colaboración
Durante la presentación del centro, la presidenta Chivite estuvo acompañada por varias autoridades, incluyendo la delegada del Gobierno en Navarra, Alicia Echeverría, y la consejera de Derechos Sociales, Carmen Maeztu. También asistieron representantes de la Fundación la Caixa y del ámbito judicial, quienes destacaron la importancia de esta iniciativa para mejorar la respuesta institucional ante los casos de abuso sexual a menores.
El centro Barnahus representa un avance significativo en la protección de los derechos de los menores en el Estado español. Con la implementación de este modelo, se espera mejorar la coordinación entre los distintos servicios implicados y ofrecer un entorno seguro y adaptado a las necesidades de las víctimas. En 2025, se atendieron en Navarra 78 menores víctimas de agresión sexual, lo que subraya la necesidad de este tipo de servicios especializados.






