El Ayuntamiento de Fustiñana ha decidido no cursar invitaciones institucionales a ningún miembro del Gobierno de Navarra, incluida la presidenta María Chivite, para participar en los actos oficiales de las fiestas patronales, que darán inicio el próximo 5 de agosto. La medida responde al rechazo municipal por el cierre del servicio de urgencias de la localidad, un recorte sanitario que el Consistorio considera injusto y perjudicial para el conjunto de la Ribera.
La exclusión afectará directamente a los momentos más emblemáticos del programa festivo, como el lanzamiento del cohete anunciador y la procesión en honor a los santos Justo y Pastor. Según ha argumentado el alcalde de la localidad, Sergio Vitas, la administración local busca mantener la coherencia con el malestar social generado por la suspensión del servicio asistencial, priorizando el respaldo a las demandas vecinales en lugar del protocolo institucional con los responsables autonómicos.
Protestas vecinales y defensa de la atención sanitaria en la Ribera
El primer edil ha explicado que la decisión busca visibilizar la indignación de la población ante lo que considera un ataque directo a las políticas de Salud pública. El alcalde ha subrayado que no resulta compatible sumarse a las movilizaciones convocadas por los colectivos locales para exigir el mantenimiento de las urgencias en Fustiñana y, al mismo tiempo, recibir de manera oficial a los representantes del Ejecutivo autonómico en la casa de la villa.
Desde el Consistorio se ha aclarado que esta restricción se aplica exclusivamente a la representación del Gobierno de Navarra. Por el contrario, se mantendrá el protocolo habitual y las invitaciones oficiales dirigidas a los alcaldes de localidades vecinas. La corporación municipal ha reiterado su intención de continuar movilizándose para revertir el cierre del punto de atención sanitaria y garantizar la asistencia médica en la zona.









