Cuando una empresa contrata un seguro, suele hacerlo por obligación o por miedo a lo evidente: un incendio, un robo o un daño a terceros. Sin embargo, la realidad empresarial es mucho más compleja y los riesgos no siempre son visibles. Un error de gestión, una reclamación laboral o un accidente pueden poner en jaque no solo al negocio, sino al patrimonio personal del empresario.
En Asesoranz, correduría dirigida por Marta y Laura Peligros, lo tienen claro: “Asegurar una empresa no es contratar una póliza estándar, es analizar qué hay que proteger”.
Inspección de riesgo: el punto de partida
El trabajo comienza siempre igual: una inspección de riesgo. Una reunión en la que se analiza:
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Qué tipo de empresa es
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Qué patrimonio tiene
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Qué actividad desarrolla
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Qué riesgos asume frente a terceros
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Cuántos trabajadores tiene
“No todas las empresas necesitan lo mismo. Y muchas están mal aseguradas por desconocimiento”, explican.
Responsabilidad civil: la base de todo
La responsabilidad civil es el pilar fundamental. Cubre los daños que la empresa puede causar a terceros por su actividad. Desde un electricista que provoca un incendio hasta una industria que genera daños materiales o personales.
Las cuantías no siempre son elevadas. “Por unos 500 o 600 euros al año se pueden asegurar capitales de 600.000 o un millón de euros”, señalan. El problema no es el precio, sino no tenerla.
Cuando el riesgo eres tú: RC de directivos
Uno de los seguros más desconocidos —y más importantes— es la responsabilidad civil de directivos. Muchos empresarios no saben que, en caso de mala gestión, una reclamación puede ir directamente contra su patrimonio personal.
“Si eres administrador y alguien considera que tu gestión le ha perjudicado, puede demandarte”, explican. Da igual que luego un juez te dé la razón: el proceso existe, hay costes judiciales y posibles indemnizaciones.
Este seguro protege al directivo frente a reclamaciones de socios, trabajadores o terceros.
Trabajadores y convenios: lo que muchos pasan por alto
Muchos convenios colectivos obligan a contratar seguros de accidentes colectivos para los trabajadores. Si no se hace y ocurre un accidente grave, el empresario debe pagar de su bolsillo las indemnizaciones.
“Hay pólizas que cuestan 20 o 30 euros por trabajador al año. Y mucha gente no las contrata porque nadie se lo ha explicado”, lamentan.
Además, algunos convenios empiezan a exigir productos de ahorro para empleados, una tendencia creciente que muchas empresas desconocen.
Datos, documentación y nuevas coberturas
Las empresas manejan cada vez más datos sensibles. Una mala gestión de documentación o una brecha de seguridad puede acabar en sanciones importantes.
Por eso, las pólizas actuales incluyen coberturas relacionadas con protección de datos, defensa jurídica y sanciones administrativas. El seguro evoluciona al ritmo de la sociedad.
Siniestralidad y seguimiento continuo
La siniestralidad es clave. Las compañías trabajan con estadísticas: si hay muchos siniestros, la prima sube. Por eso, el seguimiento que hace Asesoranz durante todo el año marca la diferencia.
“No esperamos a que llegue el recibo y el cliente se enfade. Revisamos los vencimientos mes a mes y actuamos antes”, explican.
Acompañar también en los problemas
Cuando ocurre un siniestro, Asesoranz se encarga de todo: comunicación, seguimiento, peritaciones y defensa frente a la compañía.
“Una empresa no puede perder tiempo discutiendo con una aseguradora. Para eso estamos nosotras”.
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