El vicepresidente primero y consejero de Presidencia del Gobierno foral, Javier Remírez, ha llamado este lunes a la “tranquilidad y al diálogo” tras los incidentes registrados el pasado sábado en El Sadar al término del encuentro entre Osasuna y el Real Madrid.
Remírez ha querido comenzar poniendo el foco en lo que, a su juicio, fue “un gran espectáculo deportivo con un resultado más que satisfactorio”, al que asistieron 23.400 personas y donde, ha subrayado, “la práctica totalidad, salvo una como mucho dos excepciones, tuvieron un comportamiento irreprochable”.
El vicepresidente ha mostrado su preocupación por lo que considera una “estrategia de acoso y cierta criminalización” hacia la afición rojilla en redes sociales y por parte de “algunos comunicadores ajenos a la comunidad foral”. En este sentido, ha sido tajante: el Ejecutivo no va a admitir “la extensión de la sospecha generalizada a la afición osasunista y por extensión a la ciudadanía navarra”.
No obstante, ha lamentado los altercados y ha deseado una pronta recuperación tanto a los espectadores como a los agentes policiales afectados. “Los incidentes no nos gustaron”, ha reiterado, apuntando que hubiera sido deseable que la persona que lanzó un objeto al terreno de juego hubiese sido detenida “de la forma más pacífica”.
Competencias y disposición de la Policía Foral
Remírez ha recordado que se trata de un evento deportivo de carácter privado, organizado por la Liga de Fútbol Profesional y el club local, por lo que la seguridad interna corresponde al organizador, con la colaboración de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado. En ese marco, ha señalado que el Gobierno de Navarra “no tiene ámbito competencial directo”, aunque sí se muestra “siempre dispuesto y disponible” para colaborar.
En relación a la posibilidad de que la Policía Foral asuma o lidere la seguridad en el estadio, el consejero ha respondido con claridad: “Sí, decimos que sí”. Ha argumentado que el cuerpo autonómico ya gestiona la seguridad en grandes eventos culturales y deportivos celebrados en el Navarra Arena, con aforos que superan en ocasiones las 10.000 o 14.000 personas, por lo que “es capaz” de afrontar dispositivos de estas características.
Actualmente, la Policía Foral cuenta con una limitación de 1.200 efectivos. El Ejecutivo foral está negociando con el Estado la ampliación en 150 agentes más para competencias de tráfico y ha planteado también incrementar la plantilla en materia de seguridad ciudadana, entre ellas la cobertura de grandes eventos deportivos.
Trabajo coordinado
Preguntado reiteradamente sobre quién debe solicitar formalmente la intervención o liderazgo de la Policía Foral en El Sadar, Remírez ha insistido en que se trata de una cuestión que debe abordarse en el marco del trabajo compartido entre instituciones y organizadores, y que previsiblemente deberá tratarse en los órganos de coordinación policial.
En Navarra, ha recordado, existe una actuación coordinada entre Policía Nacional, Guardia Civil y Policía Foral. En el ámbito urbano de Pamplona, la seguridad en este tipo de encuentros de alto riesgo recae habitualmente en Policía Nacional, si bien el Gobierno foral mantiene que pondrá “sus recursos encima de la mesa” si se le requiere.
Más allá del debate competencial, Remírez ha querido cerrar su intervención subrayando que “lo importante es la seguridad de la ciudadanía”, apelando a reforzar la cooperación institucional para evitar que se repitan incidentes similares en el futuro.









