En un momento en el que el estrés se ha normalizado y el dolor muscular forma parte del día a día de muchas personas, hay espacios que apuestan por ir más despacio. En el barrio pamplonés de Buztintxuri, el Centro de Masajes Nalia se ha consolidado como uno de esos lugares donde el bienestar no se entiende como un lujo puntual, sino como una práctica necesaria para mantener la salud física y mental.
Desde su apertura, este centro ha ido construyendo una identidad propia basada en tres pilares claros: masaje manual, atención personalizada y prevención. Al frente del proyecto se encuentra Eva Egozcue, terapeuta corporal con una amplia experiencia, que decidió crear un espacio donde el cuerpo fuera escuchado con tiempo, conocimiento y respeto.
Un centro nacido para cuidar, no para correr
Nalia no responde al modelo de centro rápido ni de tratamientos en serie. Aquí cada sesión comienza con una conversación y una observación atenta. “Cada cuerpo llega con una historia distinta”, explica Eva. “No se puede tratar igual a dos personas aunque tengan el mismo dolor”.
Ubicado en el Paseo de Buztintxuri nº 6, el centro ofrece un ambiente sereno, pensado para que el cliente desconecte desde el primer momento. La calma no es un complemento, sino parte del tratamiento. En un mundo acelerado, Nalia propone parar y escuchar qué necesita realmente el cuerpo.
El valor del masaje manual en un mundo mecanizado
Uno de los aspectos que diferencia al Centro de Masajes Nalia es su defensa del trabajo manual como herramienta terapéutica principal. Frente al uso de aparatos o técnicas automatizadas, Eva apuesta por el contacto directo como forma de diagnóstico y tratamiento.
“El tacto permite notar tensiones, bloqueos y cambios en el tejido que una máquina no percibe”, señala. Gracias a esta forma de trabajo, cada masaje se adapta en intensidad, ritmo y técnica según la respuesta del cuerpo durante la sesión.
Entre los servicios que ofrece el centro se encuentran los masajes terapéuticos, orientados a aliviar dolencias musculares concretas; los masajes relajantes, enfocados en reducir el estrés y favorecer el descanso; los masajes deportivos, indicados tanto para prevenir lesiones como para mejorar la recuperación; y los drenajes linfáticos, una técnica cada vez más demandada por sus múltiples beneficios.
Dolencias habituales y nuevas alertas corporales
La mayoría de las personas que acuden a Nalia lo hacen por molestias relacionadas con la espalda, el cuello y la cabeza, zonas especialmente castigadas por el trabajo sedentario y el uso prolongado de pantallas. Sin embargo, en los últimos tiempos Eva ha detectado un aumento de consultas relacionadas con la zona lumbar y el glúteo.
“Es una zona que suele pasarse por alto, pero tiene un papel clave en el equilibrio del cuerpo”, explica. La sobrecarga del glúteo puede provocar dolores persistentes en la espalda baja, limitación de movimiento y sensación de rigidez. En Nalia, este tipo de dolencias se aborda desde una visión global, trabajando no solo la zona dolorida, sino todo el conjunto muscular implicado.
Masaje como prevención, no solo como solución
Uno de los mensajes que Eva repite con frecuencia a sus clientes es la importancia de no esperar al dolor intenso para acudir a una sesión. El masaje, entendido como mantenimiento, puede evitar lesiones mayores y mejorar la calidad de vida a largo plazo.
“Muchas personas llegan cuando el dolor ya está muy avanzado. Si se trabajara antes, el proceso sería mucho más sencillo”, comenta. Esta filosofía preventiva es una de las señas de identidad del centro y una de las razones por las que muchos clientes convierten el masaje en parte de su rutina habitual.
Drenaje linfático: bienestar que va más allá de lo físico
El drenaje linfático manual es uno de los tratamientos que más ha crecido en demanda dentro del centro. Se trata de una técnica suave, pero muy efectiva, que estimula el sistema linfático y favorece la eliminación de líquidos y toxinas.
Es especialmente solicitado por personas con sensación de piernas cansadas, retención de líquidos o hinchazón, así como por quienes buscan un tratamiento profundamente relajante. “No solo se nota a nivel físico, también mental. Muchas personas salen con una sensación de ligereza general”, explica Eva.
Atención personalizada y seguimiento continuo
En Nalia, la relación con el cliente no termina cuando finaliza la sesión. Eva realiza un seguimiento cercano, especialmente en casos de recuperación tras una lesión o reincorporación a la actividad física.
Este acompañamiento genera confianza y permite ajustar los tratamientos según la evolución de cada persona. No es extraño que muchos clientes lleguen recomendados por otros, una muestra clara del impacto del trato humano y profesional que ofrece el centro.
Un espacio abierto a todas las edades y estilos de vida
El perfil de clientes del Centro de Masajes Nalia es muy diverso. Desde deportistas que buscan mejorar su rendimiento o recuperarse de sobrecargas, hasta personas mayores que necesitan aliviar rigideces, pasando por trabajadores que sufren dolores posturales o clientes que simplemente buscan un momento de desconexión.
“No hay un patrón único”, señala Eva. “Cada persona necesita algo distinto en cada momento”.
Un proyecto con futuro
Desde su apertura, Nalia ha crecido de forma constante gracias a la fidelidad de sus clientes. De cara al futuro, Eva tiene previsto seguir ampliando su formación e incorporar nuevas técnicas, siempre manteniendo la esencia del centro: calidad, cercanía y cuidado real.
“Quiero que Nalia sea un lugar donde las personas se sientan escuchadas y acompañadas”, resume.
Datos de contacto
Centro de Masajes Nalia
Paseo de Buztintxuri nº 6, 31012 Pamplona
Tel.: 650 149 933
Horario:
Lunes a jueves: 9:00–18:00
Viernes: 9:00–16:00
Servicio a domicilio: bajo cita previa









