Convocada por Eguesibarko Feminista, la concentración reunió a una multitud de vecinas y vecinos a las 19.00 horas para mostrar su repulsa y exigir medidas efectivas frente a la violencia machista.
A las siete en punto de la tarde, el silencio se hizo espeso en las calles de Sarriguren. Decenas de personas permanecieron inmóviles durante quince minutos en señal de duelo y condena por el asesinato machista de Tatiana Rodríguez, de 28 años, a manos de su marido, quien además dejó gravemente herida a su propia madre con un arma blanca.
La concentración, convocada por Eguesibarko Feminista, reunió a una multitud de vecinas y vecinos que respondieron al llamamiento con una presencia masiva y respetuosa. No hubo consignas durante el acto, solo silencio. Un silencio cargado de indignación y tristeza en un pueblo golpeado por la violencia.
Al término de la concentración se leyó un comunicado que puso palabras al sentir colectivo. “Dolor y profunda indignación por lo ocurrido el viernes en nuestro pueblo”, comenzaba el texto. “Este ataque no es un hecho aislado, es un feminicidio. Es la expresión más cruel y descarnada de la violencia machista que atraviesa a nuestra sociedad”.
El comunicado incidió en que el crimen se produjo en un contexto de separación, un momento especialmente vulnerable para muchas mujeres. “La violencia machista no es una casualidad ni un arrebato individual; es un mecanismo del sistema heteropatriarcal que utiliza la violencia más brutal para disciplinar y controlar nuestras vidas y nuestros cuerpos”, denunciaron.
“No es amor, no son celos, es control y dominación”, subrayaron, rechazando cualquier intento de justificar o suavizar lo ocurrido. Las palabras de apoyo se dirigieron a los familiares y amistades de Tatiana, y de manera especial a sus hijos e hija.
El texto también interpeló directamente a los hombres y a las instituciones. “La violencia machista no es un problema de mujeres, es un problema estructural”, afirmaron, exigiendo a los hombres que asuman su responsabilidad y rompan el silencio cómplice. A las administraciones públicas les reclamaron recursos, prevención y protección real: “No bastan minutos de silencio ni declaraciones vacías”.
La concentración concluyó con una reafirmación de la organización colectiva frente a la violencia. Entre aplausos y voces entrecortadas, se escuchó un mensaje que sintetizó el clamor de la plaza: “¡Ni una más, nos queremos vivas! Aski da! Gora borroka feminista!”.
Sarriguren regresó después a su rutina cotidiana, pero la conmoción permanece. La muerte de Tatiana Rodríguez ha dejado una huella profunda en la comunidad, que este lunes ha respondido unida para decir basta.









