Durante años, hablar de seguros ha sido casi sinónimo de coche y hogar. Son los dos productos más contratados, los más visibles y, en el caso del automóvil, el único obligatorio por ley. Sin embargo, el universo asegurador es mucho más amplio y complejo. Tan amplio, de hecho, que gran parte de la población desconoce hasta qué punto puede proteger su patrimonio, su tranquilidad y su día a día con pólizas sencillas, asequibles y bien diseñadas.
Desde 2012, Asesoranz, correduría de seguros dirigida por Marta y Laura Peligros, trabaja precisamente para cubrir ese vacío de información y acompañamiento. “El problema no es que la gente no quiera asegurarse, es que no sabe qué puede asegurar ni cómo hacerlo bien”, explican.
Una correduría familiar con una filosofía clara
Asesoranz nació como una correduría pequeña, familiar, pero con una idea muy definida: poner a la persona en el centro. Frente a modelos impersonales, grandes call centers o mediadores que desaparecen tras la contratación, ellas apuestan por el seguimiento continuo.
“No solo comparamos precios y coberturas. Hacemos un acompañamiento durante toda la vida de la póliza”, señalan. Eso implica algo poco habitual: gestionar los siniestros de principio a fin, revisar vencimientos cada mes y anticiparse a subidas o problemas antes de que el cliente se dé cuenta.
El asegurado no es un número. Tiene nombre, apellidos y una persona concreta al otro lado del teléfono.
Patrimoniales: mucho más que coche y hogar
Dentro del sector asegurador se distingue entre seguros patrimoniales y seguros personales. Los primeros son los que protegen bienes materiales y responsabilidades frente a terceros.
En el ámbito particular, además del coche y el hogar, existen seguros cada vez más demandados:
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Motos
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Patinetes eléctricos
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Mascotas, especialmente perros
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Responsabilidad civil personal
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Seguros para animales como caballos, ovejas o vacas
El seguro de mascotas, por ejemplo, ha dejado de ser algo anecdótico. La responsabilidad civil es cada vez más exigida y los animales han ganado valor emocional y económico. “La gente empieza a ser consciente de que un descuido puede acabar en una reclamación importante”, explican.
El auge (y los límites) del seguro de ciberriesgos
Uno de los productos más actuales es el seguro de ciberriesgos, especialmente en empresas, pero también en particulares. Ataques informáticos, robos de datos o suplantaciones de identidad son cada vez más frecuentes.
Sin embargo, desde Asesoranz son prudentes: “Es un seguro joven, con menos de diez años. Se ha lanzado al mercado, pero todavía no cubre todas las necesidades reales”.
Las compañías funcionan con estadísticas y van ajustando coberturas a medida que aparecen nuevos riesgos. Por eso, la clave está en entender bien qué cubre y qué no, y no contratarlo solo porque “está de moda”.
Viajar sin seguro: un riesgo innecesario
Uno de los productos más infravalorados es el seguro de asistencia en viaje. Muchas personas confían en la tarjeta sanitaria europea o en la cobertura de su tarjeta bancaria, sin saber que esas protecciones son muy limitadas.
“Un seguro de viaje no es caro, es barato para todo lo que cubre”, insisten. Por poco más de cien euros, una persona puede viajar una o dos semanas con hasta un millón de euros en asistencia sanitaria.
La diferencia entre Europa y otros destinos es clave. En países como Estados Unidos, Canadá o Tailandia, una sola noche de hospital puede costar miles de euros. Y hasta que un médico autoriza el traslado a España, ese gasto sale del capital asegurado.
Además, muchas pólizas online obligan al asegurado a adelantar el dinero y reclamar después. Asesoranz trabaja solo con compañías que pagan directamente, evitando situaciones dramáticas.
Estudiantes, deportes y tranquilidad
Los seguros de viaje son especialmente importantes para:
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Estudiantes que se van al extranjero
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Personas que practican deportes de riesgo
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Familias que viajan fuera de Europa
Escalada, esquí, parapente o actividades de aventura requieren pólizas específicas. No vale cualquier seguro genérico.
“La gente se gasta 3.000 o 4.000 euros en un viaje y ratea en el seguro. Es una contradicción”, señalan.
El valor del acompañamiento
La diferencia real no está solo en la póliza, sino en quién está detrás. Asesoranz atiende personalmente, incluso fuera del horario de oficina. Los clientes tienen sus teléfonos directos y saben que no están solos ante un problema.
“No queremos que nos llamen para preguntar cómo va un siniestro. Queremos adelantarnos y decírselo nosotros”, explican.
Porque asegurar no es firmar un papel: es dormir tranquilo.
Contacto Asesoranz
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