Mientras la criminalidad muestra comportamientos desiguales en la Comunidad Foral, el Valle de Egüés cerró 2025 con una evolución de notable estabilidad y una de las tasas delictivas más contenidas del territorio. El municipio registró 698 infracciones penales, lo que sitúa la tasa en 30,6 delitos por cada 1.000 habitantes, muy por debajo de la media autonómica.
Según el Balance de Criminalidad del Ministerio del Interior, el conjunto de Navarra contabilizó 35.787 infracciones penales en 2025, un 0,2% menos que el año anterior. Pese a ese ligero descenso, la tasa foral se sitúa en 52,4 delitos por cada 1.000 habitantes, casi 22 puntos por encima de la registrada en el Valle de Egüés.
La comparativa con otras localidades de más de 20.000 habitantes refuerza esa posición. Municipios como Tudela presentan una tasa de 66,2 infracciones por cada 1.000 habitantes, más del doble que la del valle, mientras que en Burlada se sitúa en 33,2, también por encima del registro egüesino.
En términos generales, el informe refleja una evolución desigual de la delincuencia en Navarra. Entre los descensos más relevantes destacan los delitos contra la libertad sexual, que bajaron un 16,6%, los robos con fuerza en domicilios y establecimientos, que cayeron un 9,8%, y la cibercriminalidad, que retrocedió un 7%.
Por el contrario, aumentaron algunos delitos de mayor gravedad. Los homicidios dolosos y asesinatos consumados pasaron de 4 a 9 casos, los robos con violencia e intimidación crecieron un 23,9% y los delitos de lesiones y riña tumultuaria subieron un 23,8%. También repuntaron las sustracciones de vehículos y los homicidios en grado de tentativa.
En este contexto, la estabilidad del Valle de Egüés y su baja tasa relativa consolidan al municipio como uno de los entornos con menor incidencia delictiva entre las principales poblaciones navarras, en contraste con el comportamiento más volátil observado en el conjunto de la comunidad.









