En una de las zonas de mayor crecimiento de Pamplona, en el barrio de Lezkairu pero perteneciente ya al municipio de Mutilva, acaba de abrir sus puertas un restaurante que mira al futuro sin renunciar a lo esencial. Asador Etxea es el proyecto vital y profesional de Gu Shen, un emprendedor de 31 años, de origen chino, que ha hecho de la brasa, la carne y el producto de calidad su forma de expresión culinaria. Detrás del local no hay grandes grupos ni franquicias, sino una familia que lleva más de una década vinculada a la hostelería navarra.
El nombre del restaurante no es casual. “Asador” remite a una forma de cocinar ancestral y directa; “Etxea”, en euskera, significa casa. Juntos, ambos términos definen la filosofía del local: una cocina de brasa honesta, reconocible y acogedora, donde el producto es el verdadero protagonista y el cliente se siente como en casa.
Una pasión que nace en la infancia
La relación de Gu Shen con la cocina no surge de una escuela ni de una moda pasajera. Nace mucho antes, en la infancia, cuando la necesidad y la curiosidad se mezclan con el gusto por comer bien. “Genéticamente me gusta comer”, explica con una sonrisa. Desde muy joven, cuando sus padres trabajaban fuera de casa, aprendió a cocinar para sí mismo. Aquellos primeros platos fueron el inicio de una pasión que con el tiempo se convertiría en vocación.
Su interés por la gastronomía creció entre dos mundos: la cocina asiática de sus raíces y la cocina tradicional navarra que fue descubriendo con los años. Guisos, carnes, cordero, producto local. Una mezcla de culturas que hoy se traduce no en una fusión forzada, sino en una forma muy personal de entender el fuego y el respeto al producto.
La hostelería como escuela de vida
En 2010, cuando Gu Shen tenía apenas 16 años, su familia dio un paso decisivo: se hizo cargo del bar Endika, en el barrio de la Txantrea. Durante casi quince años, aquel local fue su escuela. Allí trabajó como camarero, en cocina, en barra, aprendiendo cada faceta del negocio desde dentro. “Hemos hecho de todo”, resume.
Esa etapa marcó profundamente su manera de entender la hostelería: esfuerzo diario, cercanía con el cliente y trabajo en familia. Tras esa etapa, la familia probó suerte en otro sector con un bazar, alejándose temporalmente de la hostelería. Sin embargo, Gu Shen nunca dejó de echarla de menos. “No era el concepto que yo quería”, reconoce.
El punto de inflexión llegó en 2022, cuando un incendio afectó al negocio. Lejos de suponer un freno, aquel golpe se convirtió en un impulso para reinventarse. La familia abrió entonces el bar Nervi, en Buztintxuri, un local amplio donde Gu Shen empezó a desarrollar una cocina más centrada en la brasa y la carne. Allí descubrió, definitivamente, cuál era su camino.
El nacimiento de Asador Etxea
La experiencia en Nearby, en Buztintxuri, fue clave. La respuesta del público, especialmente a los platos de carne a la brasa, confirmó una intuición que llevaba tiempo rondándole la cabeza: montar su propio asador. “Veía a la gente venir a comer un chuletón y marcharse contenta. Eso es lo que más me motiva”, explica.
La oportunidad llegó con un local en Lezkairu, concretamente en la Plaza Lakuondo, una zona moderna, con facilidad de aparcamiento y gran proyección. El espacio, amplio y bien distribuido, permitía desarrollar el concepto que tenía en mente. Asador Etxea abrió finalmente sus puertas el 25 de diciembre, en plena Navidad.
El restaurante cuenta con unas 17 mesas y capacidad para entre 50 y 55 comensales, y está atendido íntegramente por cuatro miembros de la familia, reforzando ese carácter cercano y familiar que define el proyecto.
Una carta sin artificios, centrada en el producto
La propuesta gastronómica de Asador Etxea huye de complicaciones innecesarias. La carta es clara, reconocible y profundamente tradicional, con entrantes clásicos, fritos, huevos rotos y platos pensados para compartir. “Lo sencillo, bien hecho”, resume Gu Shen.
La clave está en la materia prima y en cómo se trata. La carne es el eje central del restaurante. Trabajan carne premium del País Vasco, con maduraciones de entre 30 y 40 días, seleccionada por su infiltración de grasa y sabor. La brasa es siempre protagonista, tratada con respeto y conocimiento, sin prisas ni excesos.
Entre las piezas destacan la chuleta de vaca gallega joven, de unos cinco años, y la selección premium, una auténtica bomba de sabor para los amantes de la carne. Para quienes buscan una opción más económica pero igualmente sabrosa, Gu Shen recomienda la “sidrería”, una pieza más accesible y con gran intensidad de sabor.
Brasa también para el mar
Aunque la carne es la estrella, la brasa no se limita a ella. En Asador Etxea también se trabajan pescados y mariscos a la parrilla, utilizando cacerolas especiales adaptadas al fuego. Una propuesta que amplía el abanico del asador y lo convierte en una opción versátil tanto para comidas como para cenas.
Hamburguesas con identidad navarra
Uno de los apartados más singulares de la carta son las hamburguesas, concebidas como platos con identidad propia. Tres opciones, con nombres que conectan con la tierra: Navarrico, Etxea y Pamplonica.
La Navarrico mezcla carne de vaca madurada con chistorra, queso Idiazabal y pimiento del piquillo, acompañada de una salsa casera elaborada con verduras y tomate natural. Un plato potente, sabroso y muy equilibrado.
La Etxea apuesta por costilla ibérica, salsa de trufa y queso fundido, mientras que la Pamplonica incorpora cochinillo desmigado y salsa barbacoa, logrando una combinación sorprendente y bien integrada. Todas ellas reflejan la filosofía del local: producto, fuego y personalidad.
Menú del día y carta de fin de semana
Entre semana, Asador Etxea ofrece menú del día a un precio de 19,50 euros, con cinco primeros y cinco segundos a elegir, que se renuevan parcialmente cada semana. El horario de comidas es de 13:00 a 16:00 horas, de lunes a domingo.
Los fines de semana, la propuesta se centra en la carta, tanto a mediodía como por la noche, con precios ajustados y una oferta pensada para disfrutar sin prisas.
Una bodega pensada para acompañar
La bodega acompaña la propuesta gastronómica con referencias bien seleccionadas. Trabajan con vinos de Pago de Cirsus, Luis Cañas y Ochoa, además de txakoli y sidra, siendo esta última una opción muy demandada para acompañar la carne.
Un proyecto con recorrido
Asador Etxea acaba de empezar su camino, pero lo hace con una base sólida: experiencia, familia, producto y una idea clara. “Ahora lo importante es que la gente nos conozca”, afirma Gu Shen. El potencial está ahí: un local cuidado, una ubicación estratégica y una cocina honesta que conecta con lo que muchos buscan hoy en día.
En Lezkairu, la brasa ya tiene casa.
Datos de contacto – Asador Etxea
Plaza Lakuondo, Mutilva - Lezkairu – Pamplona
Reservas: 699 70 74 45 (llamadas y WhatsApp)







