El actor pamplonés Javier Ibáñez Huici (Pamplona, 1953 – Pamplona, 2026) ha fallecido a los 72 años. Nacido el 29 de junio de 1953 en la capital navarra, desarrolló prácticamente toda su trayectoria profesional en Pamplona, estrechamente vinculado a la escena teatral local y a distintos proyectos musicales.
Ibáñez se acercó al teatro desde muy joven y pronto se integró en el Teatro Estable de Navarra, donde participó en montajes como “Bienvenido Don Quijote” o versiones de clásicos como “Peter Pan y Wendy”. En esos años compartió escenario y formación con nombres históricos del teatro foral y contribuyó a consolidar una generación que profesionalizó la escena en Navarra.
A lo largo de su carrera dio vida a personajes muy reconocibles para el público pamplonés, entre ellos Don Quijote o Max Estrella, a quien interpretó en la recordada versión de “Luces de bohemia” estrenada en el Teatro Gayarre con la compañía La Ortiga TDS, montaje que llegó a estar nominado a los Premios Max en 2009. También encabezó montajes como “El pobre de mi tío Vania”, con Atikus Teatro, y “¿Qué fue de Mr. Lennon?” (o “¿Qué fue de John Lennon?” en algunas referencias), en los que encarnó personajes solitarios, de fuerte carga humana y social.
Su faceta como creador fue igualmente destacada, ya que escribió y dirigió textos propios para grupos navarros. Entre ellos se recuerda “El nuevo vecino”, obra concebida para el grupo La Trapera de Peralta, del que fue su primer director, o “El sueño de Virginia”, con la que obtuvo el Concurso de Textos Infantiles y Juveniles de Navarra en 1992. También firmó y dirigió la comedia “Maniatics” para el grupo Primera Fila y Centrado, consolidando su perfil de dramaturgo prolífico dentro del panorama foral.
Además de su trabajo sobre las tablas, Ibáñez desarrolló una intensa actividad como músico. Formó parte de varias bandas navarras de rock en la década de los 70, entre ellas proyectos como Odisea y Magdalena, en los que destacó como guitarrista y voz característica de una escena que buscaba abrir espacios para el rock en euskera y castellano en Navarra. En años posteriores ofreció numerosos recitales centrados en repertorios de los años 70 y 80, mezclando memoria musical y compromiso con la cultura popular.
Su vínculo con Pamplona fue constante y muy visible en espacios como el Teatro Gayarre, donde se convirtió en una presencia habitual tanto en producciones locales como en actos institucionales relacionados con las artes escénicas. En junio de 2025 participó en la gala de los Premios Max celebrada en el coliseo pamplonés, en la que, vestido de rojo junto al resto de intérpretes navarros, recitó el poema “A los hombres futuros”, de Bertolt Brecht, en una intervención muy comentada por su fuerza y actualidad.
Quienes trabajaron con él subrayan su compromiso con un teatro social, político y de agitación, así como su defensa del papel de las artes escénicas como herramienta de reflexión comunitaria. Su voz grave, su presencia escénica imponente y su cercanía en el trato personal le convirtieron en una referencia para varias generaciones de actores y actrices navarros, que encontraron en él a un mentor y compañero dispuesto a apoyar nuevos proyectos.







