Pamplona vivió este miércoles un acalorado debate en la Comisión de Urbanismo sobre el concurso para transformar el Monumento a los Caídos en un museo memorial antifascista. Juan José Echeverría, portavoz de UPN, abrió la intervención defendiendo sin éxito su propuesta de declaración para detener el proceso, abrir un debate participativo previo sobre los usos del edificio y analizar las siete propuestas del concurso de 2019, que costó 200.000 euros y fue anulado.
Echeverría cargó contra el acuerdo entre EH Bildu, PSN y Geroa Bai, al que calificó de "mal antecedente" por excluir a Contigo Zurekin y contradecir al grupo de expertos y al Colegio de Arquitectos, que se desmarcó de las "imposiciones" en el pliego. Denunció un "atentado irreparable contra el patrimonio arquitectónico" y la falta de verdadera participación ciudadana, limitada a "elegir azulejos del baño" tras decidir ya el uso memorialista, reiterativo con los 9 millones invertidos en el Palacio del Marqués de Rozalejo.
Réplicas del equipo de gobierno
Joxe Abaurrea (EH Bildu) replicó acusando a UPN de bloquear por nostalgia franquista y defendió el nuevo concurso como desbloqueo democrático, con consenso mayoritario y condiciones lógicas para el cliente público. Marina Curiel (PSN) tildó la moción de "bloqueo permanente" e irreal, alabando un jurado plural e independiente sin retribución, y afirmó que la resignificación será realidad pese a la "irrelevancia política" de UPN.
Posturas de la oposición
Txema Mauleón (Contigo Zurekin) presentó una enmienda de sustitución, rechazada por UPN, proponiendo someter a votación popular las siete opciones previas, incluyendo el derribo que Echeverría descartaba. Maulen y Leoz (PP) reiteraron críticas al jurado "mayoritariamente de Bildu" y al coste innecesario, abogando por desmantelar el edificio como opción más barata y respetuosa con víctimas.
La moción de UPN cayó con 5 votos a favor, 5 en contra y 2 abstenciones, consolidando el avance del concurso pese a las tensione







