Un error en la comunicación operativa está en el origen del último descarrilamiento registrado en Navarra, un suceso calificado como grave por sus circunstancias aunque, afortunadamente, se saldó sin daños personales como lo que hemos visto en la tragedia de Adamuz. El incidente ocurrió la noche del 22 de mayo de 2025, a las 21:56 horas, en la línea 700 Casetas–Intermodal Abando Indalecio Prieto, a la altura del punto kilométrico 55+526, en el término municipal de Cortes de Navarra.
Según los datos de la investigación, todavía provisional, el tren Media Distancia 18079 de Renfe Viajeros se encontraba realizando parada en la vía 1 de la estación de Cortes cuando el responsable de circulación (RC) preparó un itinerario de paso para otro convoy, el tren 00801, por la vía 3. Para ello fue necesario invertir la aguja número 6, una maniobra habitual pero crítica en la explotación ferroviaria.
El problema se produjo en el momento de la advertencia al maquinista. El RC intentó avisar al conductor del tren 18079 de que iba a cerrar la señal de salida S1/1, pero se equivocó de interlocutor y contactó por error con el maquinista del tren 18078, que se encontraba estacionado en Castejón de Ebro. Al no recibir ninguna advertencia, el maquinista del 18079 reanudó la marcha y rebasó la señal justo cuando esta se cerró de manera intempestiva.
Tras sobrepasar la señal, el tren talonó la aguja número 6. El responsable de circulación ordenó entonces la detención del tren 00801 antes de su entrada en la estación y autorizó al 18079 a realizar un movimiento de retroceso. Previamente, solicitó al maquinista que comprobara el estado de las agujas, a lo que este respondió no apreciar ninguna anomalía y creer que no se había producido talonamiento.
Sin embargo, durante la maniobra de retroceso se evidenció la incidencia: el segundo y tercer vehículo del tren permanecieron en la vía 1, mientras que el primer bogie del coche de cabeza se encaminó hacia la vía 3. Aunque no llegó a producirse un descarrilamiento completo, la composición quedó atravesada y la cola del tren golpeó una columna de electrificación, dañando el enganche. No hubo heridos ni entre viajeros ni entre personal ferroviario.
El suceso ha motivado la intervención de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF). En su pleno número 195, la comisión acordó inicialmente la realización de un estudio preliminar y, tras analizar las primeras indagaciones, decidió abrir una investigación formal. El objetivo será esclarecer en detalle las causas del incidente y determinar responsabilidades, con especial atención al fallo humano en la cadena de comunicaciones que desencadenó la situación de riesgo.
Desde Adif, administrador de la infraestructura, y Renfe Viajeros se recuerda que los datos iniciales pueden ser modificados a lo largo del proceso investigador. Mientras tanto, el incidente reabre el debate sobre la importancia de los protocolos de comunicación y verificación en la seguridad ferroviaria, incluso en operaciones aparentemente rutinarias.






