Maite Quintana, delegada de Cáritas Diocesana de Pamplona, ha comparecido este martes en el Parlamento de Navarra a petición de PSN, EH Bildu, Geroa Bai y Contigo Zurekin para desgranar el Informe FOESSA sobre pobreza y exclusión social en la Comunidad foral.
En su intervención, ha alertado de un carácter "estructural y persistente" de la exclusión, que afecta al 49,3% de la población en integración frágil o exclusión, frente al 50,7% en integración plena, datos que exigen ir más allá de los buenos números macroeconómicos.
Quintana ha subrayado el repunte de la desigualdad, con el Índice Gini navarro pasando del 24,7 en 2018 a 30 en 2024 —peor que el 28 de 2014—, como primer motor de pobreza pese al crecimiento económico. La exclusión social total suma 88.845 personas, con una severa estable en torno a 41.000 (6%), mientras el riesgo de pobreza se ha doblado al 14% (95.000 personas) y la pobreza severa se ha triplicado al 7,9%.
"Aunque tengamos crecimiento económico, no rompemos los ciclos de pobreza y de desigualdad. Hay que tener en cuenta lo que se nos queda como persistente y por tanto estructural." — Maite Quintana, delegada de Cáritas Diocesana
La responsable ha identificado como factores clave la vivienda —con un 22% en exclusión residencial, subida del 5,5 puntos desde 2018, precios de alquiler del 12% al 26,7% y duplicación de viviendas precarias—, la precariedad laboral (9%) y la salud (15,6% en exclusión, peor que la media española). Ha criticado la baja cobertura del Ingreso Mínimo Vital (45% en pobreza severa) y la falta de información al 57% de hogares afectados, instando a una administración "más ágil, flexible y cercana".
Quintana ha puesto rostro femenino a la pobreza —mujeres, monoparentales, jóvenes, migrantes e infancia—, con 26% incapaz de gastos imprevistos, 15% sin calefacción adecuada y 11% con retrasos en vivienda. Y propone itinerarios personalizados, no solo ayudas, con coordinación entre consejerías y entidades, fortaleciendo vínculos comunitarios y usando la IA de forma ética para cualificar a los más vulnerables, en lugar de polarizar el empleo.






