La presidenta del Congreso, Francina Armengol, ha expulsado este miércoles del hemiciclo a la diputada del PP Ana Belén Vázquez, portavoz de Interior en la Comisión correspondiente, después de que mostrara un bote de gas pimienta durante su turno de preguntas al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, en la sesión de control al Gobierno. Armengol le requirió en varias ocasiones que abandonara la sala para entregar el objeto, al considerar que se trataba de un “arma” prohibida en el recinto parlamentario según el Registro de Armas y el artículo 101 del Reglamento del Congreso.
Vázquez defendió que el aerosol estaba vacío y que lo había vaciado en la calle antes de entrar, y sostuvo que no es un arma en los términos del reglamento, pero finalmente salió del pleno tras un tenso intercambio con la presidenta y con la bancada popular protestando. La diputada utilizó el bote para ilustrar su denuncia sobre la inseguridad que, según el PP, viven las mujeres y los niños en Ceuta tras la reciente crisis migratoria, llegando a calificarlo como “material escolar básico” en la ciudad autónoma.
Minutos después del incidente en el hemiciclo, funcionarios y agentes de seguridad tuvieron que desalojar y precintar varias zonas del Congreso —entre ellas un pasillo de ampliación, tres baños y una cafetería— tras detectarse un fuerte olor a gas pimienta y atender a una mujer que se vio afectada. Las autoridades han abierto una investigación para esclarecer quién vació realmente el spray, ya que Vázquez niega haberlo hecho en el interior del edificio y asegura que el bote que mostró en el pleno ya estaba vacío.
Marco normativo y posibles consecuencias
El Reglamento del Congreso no menciona expresamente los sprays de gas pimienta, pero sí contempla la suspensión temporal de un diputado que “porte armas dentro del recinto parlamentario”, una medida que debe ser propuesta por la Mesa y aprobada por el Pleno en sesión secreta. La expulsión inmediata del hemiciclo, en cambio, es una facultad de la Presidencia para restablecer el orden, como ha ocurrido en este caso, y no implica por sí sola la pérdida del escaño ni una sanción automática más allá del desalojo de la sesión.
Según el Reglamento de Armas al que aludió Armengol, está prohibida la tenencia y uso, salvo por funcionarios especialmente habilitados, de los sprays de defensa personal y de cualquier dispositivo que pueda proyectar sustancias tóxicas o corrosivas, lo que fundamenta la interpretación de la presidenta de que el objeto exhibido es un arma no letal.
Repercusiones políticas
El episodio ha elevado la tensión en una jornada ya marcada por el debate sobre Ceuta y ha generado un cruce de acusaciones entre el PP y el PSOE sobre el uso partidista del reglamento y la seguridad en la ciudad autónoma. Vázquez, ya en los pasillos, cargó contra Armengol y aseguró que “lo volverá a traer las veces que haga falta” si con ello puede visibilizar la situación que denuncia en Ceuta.









