El PSN del Valle de Egüés critica que la ubicación del Instituto de Sarriguren se lleve, ahora, a participación

Maqueta del futuro centro

El PSN-PSOE del Valle de Egüés critica la gestión que está haciendo el equipo de gobierno respecto al futuro Instituto de Sarriguren y su ubicación 

Los socialistas consideran que la situación es “controvertida” desde el principio, porque “se optó por no hacerlo junto a los Colegios Públicos, aun disponiendo de espacio, sino en una parcela con más dificultades de accesibilidad, lo que suscitó la crítica vecinal”.

Mikel Bezunartea, portavoz municipal socialista, señala que “el Instituto llega un año tarde pero además llega envuelto en polémica y en opacidad, porque el Alcalde se ha negado a someter a participación pública la decisión sobre su ubicación y es ahora, cuando las obras están iniciadas, cuando se revela que parte de las reivindicaciones vecinales comienzan a tener sentido”.

Bezunartea señala que los socialistas siempre han sido favorables a la construcción del Instituto porque es “necesario y supone avanzar y mejorar en los servicios públicos y las infraestructuras educativas”. Pero lo que no se puede consentir, dice, “es una gestión pública chapucera, opaca y de espaldas a unos vecinos y vecinas que tienen derecho a ser escuchados y a los que el equipo de gobierno ha pretendido ignorar porque la opinión de estos vecinos era contraria a sus intereses. Incluso se les ha llegado a culpar del retraso en la construcción del centro”.

“Se constata que en la primera fase del Instituto el acceso se hará por la calle Uralar, algo que el Alcalde y su equipo han negado por activa y por pasiva. Y no se sabe cuál será el otro acceso para la segunda fase”, añade.

Además, también ha quedado acreditado que la cesión de las parcelas tal y como el Ayuntamiento ha defendido en los Juzgados no solo era un mero trámite inicial,  dicha cesión se ha convertido en legal y completa, sin ningún atisbo de provisional y sin conocer cuando efectivamente se ha dado ese paso. Para la segunda fase es preciso modificar el planeamiento urbanístico, por lo que será obligatorio el proceso participativo, tal y como marca la ley. Un proceso que debería haberse dado desde el principio y que el Ayuntamiento se ha negado a efectuar.

Ahora, dice Bezunartea, “van a hacer un simulacro de participación porque la ley obliga pero cuando ya la decisión está tomada, lo cual no es sino un ejemplo más del cinismo del equipo de gobierno, que actúa a su antojo y ahora pretende vender transparencia y participación cuando su gestión ha sido impositiva y opaca”.

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