Merlín, un perro de sangre azul

 

A finales del siglo XIX, doña María Diega Desmaisieres y Sevillano, conocida como Condesa de la Vega del Pozo, aunque era poseedora de una retahíla de títulos nobiliarios, decidió arreglar la casa familiar de Dicastillo y acabó construyendo un palacio neogótico sin parangón. Acompañó la majestuosa arquitectura  con un parque amurallado que comprendía más de dos mil especies de plantas y árboles y de una soberbia decoración interior de cuadros, armaduras, mobiliario, azulejería etc.

La rica dama quedó soltera y al no contar con el cariño de una familia volcó todo su afecto en su perro, del que se cuenta tenía unas capacidades fuera de lo común.

De haber sobrevivido a la condesa quién sabe si Merlín, como se llamaba el perro, hubiera resultado heredero de su inmensa fortuna, que fue a parar a descendientes indirectos.

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Cavalier king Charles Spaniel

 Esta raza de perro fue la más buscada entre la realeza y la nobleza europea a partir del renacimiento. Fueron mascotas de Carlos I, Carlos II, María Estuardo, Antonieta e Isabel I. Debe su nombre al rey Carlos II de Inglaterra, conocido por tratar a sus Cavalier como auténticas personas.

Muestra del cariño que la Condesa profesaba por Merlín fue el mausoleo que encargó tras
su muerte. No podía ser menos que obra de un gran artista del momento. El elegido fue Mariano Benlliure, escultor valenciano cuya extensa obra se prodiga dentro y fuera de nuestras fronteras, por Europa y América. También en Navarra tenemos una reducida muestra de su producción. La más conocida es el Mausoleo de Gayarre, en Roncal, espectacular obra en mármol blanco y bronce. Es una de las obras más sobresalientes del artista, prueba de ello es que la Reina María Cristina quiso colocarla frente al Teatro Real de Madrid. La
obra figuró en la Exposición Universal de París en 1900.

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El mausoleo de Merlín no desmerece de sus mejores obras. Sobre un basamento escalonado se presenta el bloque conmemorativo con un antepecho en el que descansa la escultura del perro. Adorno de bucráneos, guirnaldas cargadas de frutos, palmetas y una placa con el nombre del perro grabada. Culmina con un frontón curvo con dos palomas, una viva que parece emprender vuelo hacia las almas y la otra muerta.

Esta sepultura hoy no es visitable. El propietario, Bodega Palacio de la Vega, recientemente lo ha trasladado a una zona rehabilitada del recinto amurallado.

Localización:

Palacio de la Condesa de la Vega del Pozo. Recinto amurallado junto a la casa del guarda.

Dicastillo, Navarra

Blanca Sagasti, directora de sagarte.es, empresa de restauración de patrimonio.

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