La moda de las semillas

En la última década, las semillas han ido ganando protagonismo en las dietas y en los hábitos alimenticios, y cada vez es más fácil encontrar este tipo de alimentos en panaderías, tiendas especializadas o grandes superficies. El motivo de su apogeo es simple: permiten darle un toque de sabor y color a nuestras comidas, y además tienen muchas propiedades que ayudan a nuestro cuerpo a funcionar mejor.

Antes de comenzar debemos destacar que las semillas son una etiqueta muy amplia en la que se incluyen alimentos que son más conocidos, como cereales y frutos secos. Es decir, las nueces, avellanas, pistachos, maíz o avena, entre muchos otros, están bajo la etiqueta de semillas aunque no sea esa la imagen que se nos venga a la cabeza al escuchar este nombre.

Lo que aquí trataremos serán los beneficios de las semillas propiamente dichas, como las de chía, el sésamo o el lino. Las semillas no dejan de ser plantas que todavía no han crecido, no han pegado el estirón por así decirlo, aunque sí están fecundadas y si se diesen las condiciones propicias se formaría una planta o árbol. Es por esto que son elementos vivos y dentro de ellas se incluyen tantas propiedades beneficiosas para la alimentación y nutrición humana.

Hay que destacar que la forma que tenemos de aprovecharnos de los nutrientes de las semillas es comiéndolas crudas, sin proceso alguno que pueda afectar a sus cualidades. También se debe evitar la sal añadida a estas plantas en potencia, pues no harán nada más que modificar su sabor y crear problemas a las personas que sufran de hipertensión entre otras enfermedades derivadas y en conflicto directo con la sal. De igual manera ocurre con el antónimo de la sal, el azúcar, tampoco aportan nada a la semilla más allá del sabor. También debemos huir de las semillas tostadas pues durante el proceso de tueste la semilla pierde propiedades.

Otra de las ventajas de las semillas es que son aptas para todos los públicos.  Lógicamente no suponen ninguna restricción para las personas que no comen carne, y es que estos elementos cobran una vital importancia en las dietas vegetarianas o veganas. El cambio de hábitos alimenticios hacia el vegetarianismo o veganismo es algo relativamente reciente y a lo que cada vez más personas se adhieren, incluso los deportistas físicos como el futbolista Sergio “el Kun” Agüero o aquellos que desarrollan una actividad mental como el jugador de póker Daniel Negreanu.

Entre las semillas más famosas y consumidas se encuentran las de la chía. El motivo de su fama es la gran cantidad de propiedades que encontramos en su interior, tales como su elevado nivel de calcio, sus propiedades antioxidantes, un alto contenido en hierro y fibra, y que son fuentes de Omega 3. Los especialistas culinarios aseguran que su sabor es semejante al de la nuez, por lo que cada vez se utiliza más en productos de repostería para añadir sabor a los dulces o pasteles y hacerlos así más saludables.

Otro elemento que avala su importancia y su fama es que ayudan a perder peso, son quemadores naturales de grasa, por lo que además de todo lo que aportan nos pueden ayudar a quitarnos esos kilitos de más que se han quedado ahí tras la temporada estival.

Con el mismo objetivo que tratábamos anteriormente, el de perder peso, se ha hecho famoso el uso de semillas de lino, pues su alto contenido en fibra ayuda a regular el apetito y por ende, a adelgazar. Estas semillas, que ya se consumían en la época de Carlomagno, también destacan por su alto contenido en vitamina B1, manganeso y en ácidos grasos Omega 3, en concreto el ácido alfa-linolénico. Todo ello provoca que los beneficios del consumo de semillas de lino vaya más allá de la pérdida de peso, y es que su ingesta también ayuda a mejorar la calidad de nuestra piel y cabello, a reducir el colesterol y a mejorar el tránsito intestinal así como a paliar los síntomas de la menopausia, entre otros muchos.

Las semillas de granada no tienen la misma popularidad que las de lino, pero son igual de beneficiosas para la salud. Ricas en antioxidantes, las semillas de granada ayudan a prevenir el envejecimiento prematuro y reducen el riesgo de sufrir enfermedades del corazón. Además, también son ricas en vitamina C y potasio y se posicionan como una buena fuente de fibra.

Por último, en este breve repaso sobre las semillas más conocidas y comidas del mundo trataremos las de sésamo. Estas semillas son consideradas el condimento más antiguo de la historia de la humanidad y además de ser parte de un plato o de una merienda son muy codiciadas por el aceite que se extrae de ellas. Son una fuente estupenda de calcio, hierro, magnesio, zinc, y vitamina B1. Además, estas semillas contienen dos tipos de elementos únicos, como son la sesamolina y la sesamina que ayudan a proteger al hígado del daño oxidativo.

Entre sus beneficios para nuestra salud también destaca su efecto de reducción del colesterol, así como su control sobre la hipertensión. Las semillas de sésamo también aumentan los valores de vitamina E, conocida como la vitamina que ayuda a prevenir el envejecimiento.

 

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